Despertar al nuevo día, contemplar el amanecer, presenciar la salida del sol y ver, como con su radiante luz, da vida al nuevo día que nace, iluminando a la vez el mundo…
Yo observo y levantando la mirada hacia el cielo doy gracias... Hay esta Dios, iluminándome y dándome los buenos días.
Encuentro con la naturaleza.

Agradecido levanto la mirada hacia el cielo y doy gracias... Dios me alimenta.
El agua.

Salgo a su encuentro, localizando y contemplando ríos, lagos y manantiales, observo el agua cristalina y transparente… De nuevo mirando al cielo doy gracias. Dios calma mi sed.
El atardecer.

La noche me ofrece entre otras, poder sentir su silencio, su frescor, la brisa del aire de otra manera y mirando hacia el cielo, contemplarlo iluminado con la luz de la luna y el resplandor de las estrellas…
Hay esta también Dios, sosegándome y dispuesto a velar mis sueños.
Amen
J.P.D.
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